Además de afectar al ambiente y las especies marinas, algunos químicos asociados con los plásticos son “sustancias preocupantes o tienen propiedades de alteración del sistema endócrino”, a la vez que están generando un impacto negativo en el turismo, la pesca, la acuicultura, más los gastos de limpieza con un costo global entre 6.000 millones y 19.000 millones de dólares.
“El plástico no es peligroso de por sí, pero su acumulación en lugares donde no tiene que estar y donde no será degradado, es lo que causa básicamente su toxicidad”, indicó el investigador Andrés Arias del Instituto Argentino de Oceanografía (IADO-Conicet) y del Departamento de Química de la Universidad Nacional del Sur.
Arias añadió que estos fragmentos poseen aditivos químicos, que “no están agregados para que un ser vivo se lo coma porque pueden disolverse y causar toxicidad. Entonces, ahí hay una doble toxicidad”.
El informe del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (Pnuma) de octubre de 2021, “From pollution to solution. A global assessment of marine litter and plastic pollution”, estimó que hay entre 75 y 199 millones de toneladas de plásticos en los océanos.
La liberación en los océanos de los productos químicos asociados con los plásticos “está recibiendo una atención cada vez mayor, ya que algunos de estos productos son sustancias preocupantes o tienen propiedades de alteración endocrina”, advirtió el documento.
Pero la contaminación plástica marina no sólo afecta al ambiente y la salud sino también a la economía mundial por su impacto en el turismo, la pesca, la acuicultura, más los gastos de limpieza con un costo global entre 6.000 millones y 19.000 millones de dólares en 2018, según el informe del Pnuma.
“El plástico está diseñado para durar 200, 300 años, pero se diseñan productos que duran unos minutos, como por ejemplo los envases alimenticios”, planteó Arias, quien integra el Comité Científico Asesor en Basura Marina y Contaminación Plástica de Pnuma en representación de Argentina.
En un sistema circular cada producto plástico desechado debería recuperarse y reciclarse, sin embargo “cada año se produce más y la tasa de reciclado a nivel mundial es menor al 10 por ciento, por eso es necesario un cambio”, aseguró.
Al igual que la disminución de las emisiones de gases de efecto invernadero que influyen en el cambio climático, la transformación requiere de compromisos globales.
Alerta por la situación en el mar argentino
Por su parte, investigaciones realizadas en el Mar Argentino encontraron microfibras en el agua y en el interior de los animales, un reflejo de una problemática que afecta a todos los océanos.
Aunque no se perciban porque tienen menos de cinco milímetros, los microplásticos están presentes en todos los entornos naturales del mundo, al punto tal que los investigadores ya hablan de una pandemia de plástico.
En el marco del programa de Dinámica del Plancton Marino y Cambio Climático del Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero (Inidep), la doctora en biología e investigadora del Conicet Rosana Di Mauro analiza desde 2018 muestras de agua que se toman todos los meses en la Estación Permanente de Estudios Ambientales, a 50 kilómetros de la costa de Mar del Plata.
El objetivo es monitorear la presencia de microplásticos, entre otros ítems y parámetros físico-químicos del agua.
“Tenemos muchas fuentes de información de lo que viene con el plancton y con los peces, y estamos bastante sorprendidos con la cantidad de microplásticos que estamos encontrando, que si bien es variable, no baja de 10 partículas por litro. Es un montón si se lo compara con lo que se viene publicando alrededor del mundo”, indicó la investigadora.
Para sorpresa de Di Mauro “hasta ahora no encontramos una muestra de agua o biológica que no tuviera nada; no hay resultados negativos, son todos positivos”.
Algunas de estas partículas son microfibras en forma de hilo, de 0,01 a 5 milímetros cuyas fuentes pueden ser variadas como prendas de vestir (a partir del lavado doméstico), redes y cuerdas.
Otras son partículas en forma irregular de 0,005 a 5 milímetros. “Son muy chicas y se superponen con el plancton que sirve de alimento para muchas especies”, detalló.
La situación se repite en Bahía Samborombón donde los científicos hallaron microplásticos en los estómagos de juveniles de peces y en el agua.
“Estamos encontrando fibras y fragmentos en ambientes costeros, en aguas abiertas, en la superficie, en el fondo, en media agua, en todos lados”, advirtió la bióloga.
La concentración de partículas en los mares varía en función de distintos factores como las fuentes de residuos y del movimiento de las corrientes que pueden trasladar microplásticos incluso hacia áreas protegidas como el Banco Burdwood, una meseta submarina ubicada en el extremo sur de la plataforma patagónica, en el océano Atlántico suroccidental.
Así, según el estudio publicado a mediados de mayo en la revista científica Environmental Pollution en la que Di Mauro es la primera autora, las microfibras de origen antropogénico son muy abundantes en este ambiente, probablemente por acción de la Corriente Circumpolar Antártica.
Los resultados indicaron que las fibras están muy extendidas en toda la columna de agua con un promedio de 17,4 partículas por litro.
De acuerdo a la publicación, el 76,1% de las microfibras estaban compuestas por tereftalato de polietileno (plástico muy utilizado para envases y también en prendas) y la mayoría tenía entre 0,1 y 0,3 milímetros.
El estudio, en el que participaron distintos investigadores del Conicet, concluye que las microfibras, transportadas por las corrientes y retenidas en el banco, representan una amenaza tanto para las especies subantárticas bentónicas vulnerables, es decir aquellas que se entierran en el fondo o se adhieren a rocas, como “para los ecosistemas marinos altamente productivos del Océano Atlántico Sudoccidental”. El documento agrega que “este entorno de mar abierto podría ser uno de los lugares más contaminados del mundo”.
“Cada año se produce más y la tasa de reciclado a nivel mundial es menor al 10%”
“Hallamos fibras y fragmentos en costas, en aguas abiertas y en el fondo”
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